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El peso colombiano cede terreno y el dólar se perfila hacia un nuevo ciclo alcista

Publicadovie, 25 sept 2026, 12:56 p. m.
El peso colombiano cede terreno y el dólar se perfila hacia un nuevo ciclo alcista

El espejismo del alivio cambiario parece haber llegado a su fin en Colombia. Tras varias semanas de tregua impulsadas por la distensión del riesgo país y el repunte de los precios internacionales del petróleo, el peso colombiano (USDCOP) ha frenado en seco su recuperación, marcando una contracción del 4,30% en los últimos siete días. Con este retroceso, la divisa se corona como la de peor desempeño dentro del bloque de economías emergentes, reavivando el debate sobre el verdadero techo del billete verde.

Las fuerzas externas retoman el control

El dinamismo que favoreció a la moneda local tras los recientes comicios presidenciales —cuando los seguros contra impago (CDS) a cinco años descendieron drásticamente de 200 a un rango de entre 130 y 140 puntos básicos— ha comenzado a desvanecerse frente al vendaval monetario internacional. De acuerdo con Munir Jalil, economista jefe para la Región Andina de BTG Pactual, el mínimo anual del dólar en el mercado colombiano ya quedó atrás. Las proyecciones de la entidad ubican la cotización en COP$3.460 para el cierre de este año y en COP$3.530 de cara al próximo ejercicio, estimando un nivel de equilibrio estructural cercano a los COP$3.600.

El principal catalizador de este giro proviene de Washington. La Reserva Federal estadounidense mantiene una postura restrictiva implacable, disipando cualquier esperanza de recortes inmediatos en el costo del dinero e incluso abriendo la puerta a ajustes adicionales. Este endurecimiento eleva el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano, encarece la prima de riesgo para los emisores latinoamericanos y contrae la liquidez global, encareciendo sensiblemente el acceso al crédito para economías en desarrollo.

El dilema del financiamiento soberano

En el plano fiscal, Colombia afronta un desafío mayúsculo que añade presión directa sobre el tipo de cambio. El Ejecutivo proyecta cubrir necesidades de endeudamiento externo por cerca de COP$88 billones (alrededor de US$26.000 millones), un volumen sin precedentes en plazas extranjeras. Si bien financiarse en el exterior a tasas de un solo dígito resulta a primera vista más atractivo frente a los rendimientos del 12% o 13% exigidos en el mercado doméstico, la volatilidad cambiaria amenaza con evaporar esa ventaja:

  • Riesgo de conversión: Tomar deuda con un dólar cotizando cerca de los COP$3.270 y tener que amortizarla posteriormente por encima de los COP$3.500 o COP$3.600 neutraliza la rentabilidad del diferencial de tasas.
  • Presión doméstica: De no lograr captar los recursos proyectados mediante multilaterales y bonos soberanos en el extranjero, el Gobierno se verá forzado a saturar el mercado local, empujando al alza las tasas internas para atraer liquidez.

Crédito costoso por tiempo prolongado

El frente monetario interno tampoco vislumbra un desahogo cercano. Los analistas prevén que el Banco de la República aplicará un incremento adicional de 50 puntos básicos antes de concluir el año en curso, aplazando el ciclo de relajación sustancial. Aunque se contemplan recortes graduales que llevarían la tasa de referencia al 11,50% hacia el segundo semestre del horizonte proyectado, la rigidez impuesta por la Fed limitará cualquier intento de acelerar el abaratamiento del dinero. Colombia se adentra así en un terreno de tasas elevadas prolongadas y un dólar fortalecido que pondrá a prueba la resistencia del aparato productivo.