El won surcoreano alcanza máximos de dos años impulsado por el auge de los semiconductores

La divisa de Corea del Sur protagonizó un notable avance en los mercados internacionales al apreciarse hasta un 1,3%, situándose en torno a los 1.334,70 wones por dólar. Este movimiento coloca a la moneda asiática en su cotización más favorable en casi dos años, respaldada principalmente por el continuo apetito de los inversores globales por las acciones tecnológicas locales.
El empuje de los semiconductores y el flujo foráneo
El catalizador indiscutible detrás de este dinamismo ha sido el índice bursátil Kospi, donde los fabricantes de microchips lideraron las ganancias. Firmas de la talla de Samsung Electronics Co. y SK Hynix Inc. captaron gran parte del interés de los operadores internacionales, quienes compraron más de 800.000 millones de wones (aproximadamente 598 millones de dólares estadounidenses) en títulos surcoreanos en una sola jornada, encadenando tres sesiones consecutivas de saldo comprador neto.
Esta inyección sostenida de recursos externos refuerza la cotización del won a corto plazo, consolidando a Seúl como una de las plazas bursátiles más activas del continente asiático en lo que respecta al ciclo alcista de la inteligencia artificial y el hardware informático.
Señales de sobrecalentamiento en los indicadores técnicos
Pese al optimismo del mercado, el vertiginoso ritmo de apreciación de la moneda comienza a levantar cautela entre los analistas cambiarios. El Índice de Fuerza Relativa (RSI) del won trepó a registros que no se observaban desde 2013, situando a la divisa en su nivel de sobrecompra más pronunciado en más de una década.
Con un repunte acumulado cercano al 6% en lo que va de año, analistas de la banca internacional, como Geoffrey Yu, estratega sénior de Bank of New York Mellon, advierten que el movimiento empieza a lucir excesivo. Según los expertos, una moneda excesivamente apreciada podría tentar a los administradores de activos locales a liquidar sus coberturas sobre instrumentos externos o incitar a los inversores minoristas a buscar rendimientos fuera de sus fronteras, lo que pondría un freno natural al actual rally cambiario.