Sacudida en Wall Street: Las dudas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial hunden a Intel y frenan a Amazon

Wall Street vivió una jornada de alta tensión marcada por el escepticismo de los inversionistas hacia dos titanes del sector tecnológico. Las acciones de Intel experimentaron un desplome histórico superior al 28%, mientras que Amazon retrocedió más de un 2% tras rendir cuentas al mercado. El común denominador detrás de estos tropiezos radica en una creciente preocupación en el parqué financiero: el vertiginoso costo de desplegar infraestructura para inteligencia artificial (IA) frente a la capacidad real de monetizarla a corto y mediano plazo.
Intel: Guías decepcionantes y tropiezos en la manufactura
A pesar de haber facturado US$16.500 millones en el tercer trimestre —un incremento interanual del 21%—, las proyecciones de Intel para el cierre del año cayeron como un balde de agua fría. La firma proyectó ingresos de entre US$15.000 millones y US$16.000 millones, quedando muy por debajo de los US$17.000 millones que anticipaban los analistas. Asimismo, el margen bruto previsto del 38% y un beneficio por acción proyectado en US$0,25 reflejan una rentabilidad notablemente menguada frente a las estimaciones.
A este cuadro se suma la debilidad estructural del mercado de computadoras personales, con previsiones de caídas de hasta 12% en unidades para 2026, problemas de inventario y encarecimiento en memorias. Además, dificultades operativas en su planta Fab 28 en Israel restarán cerca de US$300 millones en ingresos, mientras persisten cuellos de botella para abastecer chips de IA en centros de datos, permitiendo que competidores del ecosistema AMD y ARM continúen ganando terreno.
Amazon: Crecimiento robusto pero con un flujo de caja presionado
Por los lados de Amazon, la división en la nube Amazon Web Services (AWS) facturó US$46.000 millones, logrando un alza del 39% interanual. Aunque representa su mejor desempeño en casi cinco años, el dato quedó corto frente a las desmedidas expectativas del mercado, especialmente tras los sólidos números presentados por competidores directos como Microsoft y Google.
El foco de inquietud se concentra en el astronómico gasto de capital necesario para no quedarse atrás en la ola tecnológica. Amazon proyecta destinar unos US$220.000 millones a inversiones de capital en 2026, una apuesta agresiva que ha drenado su flujo de caja libre de los últimos doce meses hasta situarlo en un saldo negativo de US$42.400 millones. Aunque la compañía conserva una sólida liquidez de US$114.000 millones en efectivo y equivalentes, el peso de una deuda a largo plazo de US$173.000 millones eleva la cautela.
El veredicto del mercado: De la euforia a la rentabilidad
El mensaje que deja esta jornada es categórico: en la actual fase de adopción tecnológica, crecer en ventas ya no basta si la factura del crecimiento no deja de inflarse. Los inversionistas han comenzado a exigir que la bonanza prometida por la inteligencia artificial se traduzca de forma nítida en márgenes y dividendos tangibles, castigando sin titubeos a quienes se queden rezagados o comprometan excesivamente su flujo de caja.