SoftBank encabeza caída de bonos asiáticos ante crecientes temores por el auge de la inteligencia artificial

El efecto dominó de la tecnología llega a la renta fija
Las turbulencias que sacuden a las empresas vinculadas a la inteligencia artificial han saltado de las bolsas directamente a los mercados de crédito corporativo en Asia. SoftBank Group Corp. lideró la reciente ola de bajas en los bonos corporativos en dólares de la región, luego de que su papel con vencimiento en 2032 registrara una caída récord de 1,5 céntimos. Este repliegue coincidió con un desplome del 11% en las acciones del conglomerado japonés, cuya apuesta de casi US$65.000 millones en OpenAI lo convirtió en el principal termómetro de la IA en los mercados asiáticos.
El retroceso no es un hecho aislado. Las primas de rendimiento de la deuda asiática con grado de inversión se ampliaron hasta alcanzar los 73 puntos básicos, su nivel más alto en más de un año. Tras una agresiva emisión de bonos de alto rendimiento por US$11.100 millones completada en septiembre para fondear sus proyectos tecnológicos, el rendimiento del bono de SoftBank a 2032 escaló hasta rondar el 10%, reflejando un encarecimiento significativo del financiamiento y una creciente aversión al riesgo crediticio entre los inversionistas institucionales.
Presión global y señales de advertencia en el sector
El deterioro responde a un contagio directo desde Wall Street, donde una liquidación masiva borró recientemente US$2,3 billones en valor de mercado de las principales firmas tecnológicas. Este ajuste disparó los contratos de cobertura contra impago (credit default swaps) vinculados a empresas clave del ecosistema, como CoreWeave, SpaceX y Broadcom. En paralelo, entidades financieras internacionales como el banco holandés ING han comenzado a desinvertir, poniendo a la venta carteras de préstamos para centros de datos estimadas en unos US$500 millones.
Economistas y estrategas advierten que una contracción persistente en estos instrumentos podría endurecer las condiciones financieras a escala mundial. Si bien el auge de la IA actuó como un motor para la economía durante buena parte del año, la convergencia de abultados déficits fiscales, tensiones en los precios de la energía e incertidumbre regulatoria plantea un escenario más restrictivo para los emisores corporativos.
¿Corrección técnica o cambio estructural?
Entre los gestores de fondos de Asia-Pacífico predomina la cautela, aunque algunos observan el ajuste como una depuración natural de excesos en las valoraciones:
- Filtro estricto de emisores: Firmas como Invesco señalan que, si bien la volatilidad genera atractivos puntos de entrada por los altos cupones, existe un claro llamado a la prudencia frente a empresas con poca trayectoria en la operación y desarrollo de centros de datos.
- Resiliencia regional: Analistas de entidades como T. Rowe Price y CreditSights destacan que la base sólida de inversionistas domésticos en Asia y la moderación relativa de la venta frente a la renta variable ofrecen amortiguadores contra una crisis de liquidez generalizada.
El desafío para los mercados hacia los próximos trimestres será discernir qué proyectos tecnológicos poseen modelos de negocio sostenibles frente a aquellos que simplemente dependían de la liquidez barata impulsada por la euforia de la inteligencia artificial.