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La epidemia de cesáreas en República Dominicana: entre cobros indebidos, lucro y crisis hospitalaria

Publicadoviernes, 4 de septiembre de 2026, 7:00 a. m.
La epidemia de cesáreas en República Dominicana: entre cobros indebidos, lucro y crisis hospitalaria

El nacimiento de un bebé en la República Dominicana se ha convertido, en casi siete de cada diez casos, en una intervención quirúrgica mayor. La alarmante proporción de nacimientos por cesárea —que alcanzó el 68.2 % en el último balance nacional— mantiene bajo la lupa tanto al sistema sanitario como a los esquemas de facturación de clínicas y médicos, mientras cientos de madres denuncian presiones económicas y trabas para acceder a un parto natural.

Copagos abusivos y el reclamo de las madres

A través de constantes testimonios ciudadanos, las pacientes exponen cobros colaterales desproporcionados al momento de dar a luz. No son pocos los casos de mujeres que, contando con pólizas privadas que contemplan coberturas al 100 %, son advertidas meses antes por sus especialistas de que deberán pagar entre 30,000 y 45,000 pesos dominicanos adicionales para honorarios de anestesiólogos y ayudantes.

Ante este panorama, la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) ha recordado que los prestadores contratados por las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) no pueden aplicar cobros por encima de lo estipulado contractualmente. La entidad subraya que la cesárea sólo debe ejecutarse bajo criterios de estricta indicación médica ante complicaciones reales y que cualquier cobro adicional fuera del copago legal constituye un cobro indebido.

Tarifarios congelados y tiempos clínicos

Desde la perspectiva médica, las explicaciones giran en torno a la conveniencia operativa y la distorsión del modelo de remuneración. El presidente de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología, Julio Gonell, puntualiza que las aseguradoras pagan prácticamente la misma tarifa médica por un parto vaginal que por una cesárea. Mientras un alumbramiento natural puede requerir entre 8 y 16 horas de monitoreo continuo, una cesárea programada se resuelve en menos de 60 minutos, lo que desincentiva el acompañamiento del proceso natural.

Por su parte, el presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Luis Peña Núñez, apunta a la cruda precariedad del sistema hospitalario como un factor determinante que empuja a los médicos hacia el quirófano:

  • Falta de personal: Severo déficit de enfermeras dedicadas al monitoreo intensivo del trabajo de parto.
  • Carencia de equipamiento: Limitada disponibilidad de tecnología neonatal y salas de labor debidamente acondicionadas.
  • Capacidad instalada: Escasez de camas para sostener ingresos prolongados de parturientas.

La advertencia de Unicef y los riesgos de la cirugía

Organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) han reiterado la urgencia de investigar a fondo este patrón clínico en el país. El organismo recomienda implementar herramientas estandarizadas como la Clasificación de Robson, diseñada para evaluar qué perfiles de mujeres están siendo sometidos a cesáreas sin justificación médica.

Unicef recuerda que, aunque la cesárea es un recurso vital para salvar vidas en escenarios de emergencia obstétrica, no deja de ser una cirugía de alta complejidad que expone a la madre a mayores riesgos de hemorragias, infecciones, complicaciones anestésicas y una recuperación postoperatoria considerablemente más dolorosa y prolongada.