El reto de rentabilizar la IA: por qué la adopción ciega amenaza las finanzas corporativas

Adoptar herramientas avanzadas sin una brújula clara se ha convertido en un riesgo silencioso dentro del ecosistema empresarial moderno. Durante su intervención en el Mastercard Summit México 2026, el futurista y conferencista internacional David Kerrigan alertó sobre la encrucijada tecnológica en la que muchas empresas se debaten actualmente: sumarse a la carrera de la inteligencia artificial impulsadas por el llamado FOMO (fear of missing out o temor a quedarse atrás), sin definir realmente el propósito estratégico ni los costos que esto conlleva.
Inversión sin retorno: el espejismo corporativo
El especialista subrayó que sumarse a la tendencia tecnológica solo «porque todos lo hacen» carece de sentido financiero si no genera una diferencia positiva tangible. Para dimensionar el problema, Kerrigan citó datos de la firma McKinsey & Company que revelan una realidad inquietante: el 94% de las organizaciones que implementan IA no logran asociar su uso con un retorno de inversión medible.
«Gastar capital y no obtener beneficios no es un negocio viable», enfatizó el analista, señalando que las empresas deben empezar por evaluar qué tamaño de modelo algorítmico realmente requieren para sus operaciones diarias antes de incurrir en gastos desproporcionados por soluciones que exceden sus necesidades reales.
De la expectativa inflada a la fatiga tecnológica
Esta saturación informativa no solo confunde a los directorios empresariales, sino que despierta un escepticismo legítimo entre comerciantes y usuarios comunes, quienes se cuestionan en qué medida estas innovaciones han mejorado su día a día. Kerrigan recordó que el mercado global ya ha vivido ciclos de expectativas desmedidas que no terminaron de cuajar en el terreno práctico —tal como sucedió con las promesas iniciales del metaverso— y advirtió que una dinámica similar podría gestarse con el auge de la computación cuántica si no se priorizan los resultados palpables sobre la retórica de vanguardia.
El salto hacia la IA agéntica y la urgencia de generar confianza
Mirando hacia los próximos años, Kerrigan proyectó que la transformación definitiva no se quedará en la IA generativa orientada a producir textos o imágenes, sino en el despliegue de la IA agéntica: sistemas con capacidad de tomar decisiones autónomas y ejecutar flujos de trabajo complejos en nombre de las organizaciones.
Sin embargo, advirtió que reducir esta evolución a un mero ajuste de productividad interna resulta miope. El objetivo de fondo debe apuntar a la inclusión financiera real, apoyando la formalización y bancarización de sectores históricamente desatendidos. Para que esta transición tenga éxito, concluyó Kerrigan, la clave innegociable será la confianza del consumidor: sin transparencia y seguridad garantizadas, ninguna sofisticación algorítmica bastará para modificar los hábitos tradicionales de la sociedad.