Comerciantes advierten que mipymes no están listas para la facturación electrónica y piden reconsiderar plazos

El sector comercial dominicano encendió las alarmas ante la inminente entrada en vigor del sistema obligatorio de facturación electrónica para los pequeños negocios. Iván García, presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), advirtió que miles de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) carecen de las condiciones operativas y tecnológicas para incorporarse a esta modalidad el próximo 15 de noviembre, tal como dispone la Ley 32-23.
Brecha tecnológica en los pequeños negocios
El dirigente comercial calificó de «imposible» que entre 50,000 y 100,000 establecimientos logren adecuarse a la plataforma de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) antes de la fecha límite. García argumentó que unidades productivas tradicionales del día a día dominicano —como colmados, salones de belleza, talleres mecánicos y minimarkets— aún no cuentan con los equipos informáticos ni la conectividad requerida para emitir comprobantes fiscales electrónicos de manera continua.
El titular de la FDC recordó que el gremio había planteado a los legisladores una ventana de transición gradual de entre cinco y siete años para que el tejido comercial pudiera asimilar el cambio estructural sin traumas, propuesta que finalmente no fue acogida en el texto legislativo.
Rechazo a sanciones y cierres de locales
Frente a este escenario de rezago técnico, García expresó su enérgico rechazo a las declaraciones de funcionarios tributarios que han sugerido la imposición de multas y la clausura de negocios que no cumplan a tiempo. Desde la perspectiva de la entidad comercial, el clima económico actual no permite medidas punitivas contra negocios que no han podido asumir el costo ni la curva de aprendizaje de esta transformación digital.
Aunque el calendario original de la Ley 32-23 contemplaba como límite mayo de 2026 para la adopción de las mipymes, la DGII habilitó un plazo de seis meses que vence a mediados de este mes, dejando al sector comercial en una carrera contra el reloj para evitar penalizaciones.