Pedro Alliana asume la presidencia de Paraguay tras la destitución de Santiago Peña por colapso bancario

En medio de una profunda sacudida institucional y financiera, Pedro Alliana prestó juramento este viernes ante el Congreso Nacional como nuevo presidente de la República del Paraguay. El relevo al frente del Poder Ejecutivo se concretó de manera inmediata tras la destitución de Santiago Peña, quien fue hallado culpable en juicio político debido a sus nexos con la intervenida entidad financiera Ueno bank.
Alliana, quien hasta ahora ejercía la vicepresidencia del país, asumió el compromiso de completar el mandato constitucional que se extiende hasta agosto de 2028. En sus primeras declaraciones al tomar posesión de la banda presidencial, el flamante mandatario prometió que el Estado buscará mecanismos para compensar a los ciudadanos y entidades que resultaron perjudicados por lo que catalogó como un grave descalabro financiero.
Un terremoto bancario que derribó al Ejecutivo
La crisis política tuvo su detonante directo en la intervención forzosa de Ueno bank, ejecutada a inicios de semana por el Banco Central del Paraguay (BCP). La entidad contaba con una cartera de más de 2.9 millones de usuarios, en su mayoría pequeños ahorristas, y custodiaba fondos claves de previsión social, entre ellos los del Instituto de Previsión Social (IPS), cuyos activos quedaron paralizados con la medida cautelar.
El Congreso procesó a Peña en ausencia, luego de comprobarse que durante su mandato se direccionaron millonarios fondos públicos hacia el banco privado con el que mantenía vínculos directos. El desenlace marca uno de los episodios políticos más convulsos del país suramericano en tiempos recientes.
El camino despejado para Alliana
La sucesión se facilitó luego de que la Cámara de Diputados desestimara previamente abrir un proceso similar en contra de Alliana, blindándolo y garantizando la línea de sucesión presidencial. Ambos compartieron la boleta triunfadora en las elecciones generales de 2023 por el oficialista Partido Colorado.
Cabe destacar que, antes de que estallara la debacle de Ueno bank, Alliana ya había anunciado públicamente que declinaba cualquier aspiración electoral de cara a las internas partidarias de 2027 y las presidenciales de 2028, por lo que su gestión se concentrará estrictamente en estabilizar las finanzas del país y calmar la indignación social.