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Giro en las materias primas: proyecciones anticipan desplome del petróleo y máximos históricos para el oro hacia 2027

Publicadomié, 30 sept 2026, 10:57 a. m.
Giro en las materias primas: proyecciones anticipan desplome del petróleo y máximos históricos para el oro hacia 2027

El mapa global de las materias primas se encamina hacia una profunda reconfiguración de cara a 2027. Las cotizaciones del petróleo, los metales preciosos y los minerales industriales transitan por senderos completamente dispares, condicionados por tres factores clave: la estabilidad geopolítica en el estrecho de Ormuz, el rumbo monetario de la Reserva Federal estadounidense y el voraz apetito de recursos que exige el despliegue de la inteligencia artificial.

En el centro de esta dinámica figura el crudo. Las estimaciones de mercado contemplan una probabilidad del 60% de que el tráfico marítimo por Ormuz alcance una normalización hacia finales de este año, lo que desinflaría de inmediato la prima de riesgo geopolítico. De materializarse este escenario, el barril de Brent —que ha orbitado en torno a los US$106— podría descender con fuerza hasta los US$75 en el corto plazo y colocarse cerca de los US$70 en un rango de seis a doce meses, marcando una contracción superior al 30%. En el caso del WTI, el retroceso proyectado apunta a niveles de US$71 y US$66 por barril, lo que aliviaría sustancialmente el gasto energético mundial, reduciéndolo en casi US$2 billones anuales y abriendo la puerta a una baja de hasta 150 puntos básicos en las tasas de interés globales.

Oro y plata: refugios en ruta a máximos históricos

En la otra orilla del mercado, los metales preciosos muestran un sesgo marcadamente alcista. Para el oro, las previsiones sitúan la onza en los US$4.800 en el trimestre inmediato y anticipan un salto hacia los US$5.000 en un horizonte de hasta doce meses, frente a niveles recientes cercanos a los US$4.276. Esta revalorización se apoya en el alivio de la inflación energética, la necesidad de los bancos centrales de diversificar reservas frente al dólar, el abultado endeudamiento fiscal de Estados Unidos y la acumulación de liquidez en China.

La plata, por su parte, se perfila como el activo con mayor potencial de rendimiento porcentual. Partiendo de los US$64,1 por onza, las metas técnicas se fijan en US$75 a corto plazo y hasta US$90 en el plazo de un año, lo que implicaría un repunte de hasta un 40%. Este impulso vendría apalancado por el retorno de capitales hacia fondos cotizados (ETF) y un renovado interés institucional en metales tangibles.

En cuanto a los metales del grupo del platino, el platino proyecta avances hacia los US$2.100 la onza, siguiendo la estela del oro, mientras que el paladio se consolidaría sobre los US$1.550, respaldado por déficits físicos de oferta.

El cobre y el dilema de la transición tecnológica

El comportamiento de los metales industriales, en especial el cobre, responde a una lógica mixta. A corto plazo predomina una postura neutral, con precios oscilando alrededor de los US$15.000 por tonelada métrica. No obstante, las presiones estructurales a mediano y largo plazo apuntan al alza: en un escenario de aceleración tecnológica, la tonelada podría trepar a los US$17.000 durante 2027 y alcanzar los US$18.000 en 2028.

El catalizador indiscutible es la carrera de infraestructura entre las principales potencias por el dominio de la inteligencia artificial. La expansión masiva de centros de cómputo, redes de distribución eléctrica, fuentes renovables y flotas de vehículos eléctricos demandará volúmenes de cobre sin precedentes. A ello se suma la robótica avanzada: la eventual producción a escala de robots humanoides y automatizados podría requerir hasta tres veces el suministro anual actual de cobre, 3,5 veces el de aluminio y hasta 16 veces la oferta disponible de litio.

Bajo este panorama, el tablero de las materias primas deja de moverse en bloque para responder a fuerzas específicas: una energía a la baja si se disipan los cuellos de botella marítimos, y unos metales estratégicos que encuentran en la tecnología y la cobertura financiera el combustible para sostener un ciclo expansivo prolongado.