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Rendimiento de los bonos a 30 años de EE. UU. apunta al 6% impulsado por la productividad y la inteligencia artificial

Publicadomar, 29 sept 2026, 4:57 p. m.
Rendimiento de los bonos a 30 años de EE. UU. apunta al 6% impulsado por la productividad y la inteligencia artificial

El mercado de deuda soberana de Estados Unidos enfrenta un reajuste de proporciones históricas. Las recientes caídas en los precios de los bonos del Tesoro apuntan a una transformación más profunda: el rendimiento del bono a 30 años podría escalar hasta el 6%, un nivel que no se registra desde junio del año 2000, impulsado por una aceleración estructural de la productividad económica.

El impacto secular frente a la visión cíclica

Hasta ahora, la narrativa predominante en Wall Street asumía que el endurecimiento monetario de la Reserva Federal (Fed) respondía a presiones netamente cíclicas para controlar la inflación, proyectando que las tasas de interés retornarían eventualmente a promedios más bajos. Sin embargo, evaluaciones técnicas lideradas por Anshul Pradhan, estratega de análisis de tasas de Barclays Capital, advierten que el mercado continúa subestimando la permanencia de una tasa neutral más elevada.

El catalizador central de esta dinámica es la masiva inversión en capital tecnológico. El gasto de las grandes corporaciones estadounidenses en infraestructura de inteligencia artificial proyectado para este año rivaliza con el acumulado de los últimos tres años combinados. De consolidarse un incremento sostenido en la eficiencia y la productividad general, la Reserva Federal tendría escasos motivos para relajar su política monetaria hacia los niveles previstos en la curva a plazo.

Un ajuste que redefine la curva de rendimientos

Si las estimaciones a largo plazo se alinean con las realidades de corto plazo, el valor razonable de la deuda a 30 años encontraría su equilibrio en torno al 6%. Este movimiento prolongaría la racha alcista de los rendimientos, los cuales ya superaron recientemente la barrera del 5,61%, su cota más elevada desde 2002, acumulando un avance de cien puntos básicos desde sus niveles más bajos del año.

No obstante, el panorama macroeconómico contempla bifurcaciones clave:

  • Desaceleración del gasto corporativo: Si el apetito por inversión de capital en tecnología se modera y el crecimiento pierde tracción, la Fed contaría con espacio para recortar tasas, aliviando la presión especialmente en los tramos intermedios de la curva.
  • Deterioro fiscal: En contraste, un encarecimiento persistente del costo de financiamiento para el gobierno estadounidense incrementaría la prima de riesgo exigida por los inversionistas, ejerciendo una presión todavía más severa sobre los títulos de 10 y 30 años.

La confluencia de innovación tecnológica agresiva y balances fiscales tensos anticipa que la era de dinero barato tardará considerablemente en volver a tocar suelo en los mercados globales.